Los tóxicos ambientales y la salud de nuestros hijos (1ª Parte)

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¿Qué son los tóxicos ambientales? ¿Dónde se encuentran? ¿Afectan a todos por igual?

“¿Conocemos de verdad el riesgo al que están expuestos nuestros hijos diariamente por un sin fin de sustancias a priori “inocuas” y que sin darnos cuenta pueden estar afectando a su salud? Por desgracia la cantidad de tóxicos que nos rodean en productos de uso cotidiano es cada vez más elevada y lo peor de todo, es que, como no lo sabemos, no ponemos medidas para que nuestros hijos no estén expuestos. El problema es que no hay una manera sencilla de identificarlos ya que en sus etiquetados no viene esa información.”toxicos-kelia

Todos sabemos que en nuestro entorno y en el de nuestros hijos hay ciertas sustancias peligrosas para la salud, denominados tóxicos y que son por todos conocidos. La mayoría de los tóxicos son productos de limpieza, medicamentos, productos de bricolaje, insecticidas y un largo etcétera.
Todos estos productos vienen muy bien etiquetados y solemos ponerlos en una zona alejada de los niños. A nadie se le ocurriría dejar la lejía, el aguarrás o un insecticida a la altura de los más pequeños. La toxicidad de estos componentes es muy elevada y podrían causar daños inmediatos, de hecho se indica claramente en el etiquetado; corrosivo, irritante, peligro para la salud, un solo vistazo a la etiqueta y sabemos a qué estamos expuestos.

Pero, ¿conocemos de verdad el riesgo al que están expuestos nuestros hijos diariamente por un sin fin de sustancias a priori “inocuas” y que sin darnos cuenta pueden estar afectando a su salud? Por desgracia la cantidad de tóxicos que nos rodean en productos de uso cotidiano es cada vez más elevada y lo peor de todo, es que, como no lo sabemos, no ponemos medidas para que nuestros hijos no estén expuestos. El problema es que no hay una manera sencilla de identificarlos ya que en sus etiquetados no viene esa información.

Primero aclaremos el término en cuestión:

Definición de tóxico: cualquier sustancia que NO ha sido producida por la biota (conjunto de los seres vivos), tales como los componentes industriales, drogas terapéuticas, aditivos alimentarios, compuestos inorgánicos…, que producen efectos adversos en los organismos vivos.

¿Cuáles son estos efectos adversos?

Los principales efectos de estos tóxicos son asma, problemas respiratorios y epiteliales, pero gran cantidad de ellos sabemos que actúan como disruptores endocrinos, es decir, tienen la capacidad de alterar el equilibrio hormonal de nuestro cuerpo produciendo entre otros: disfunciones en el tiroides, alteración del crecimiento y desarrollo, alteraciones metabólicas, problemas de fertilidad e incluso cáncer. Otros producen alteraciones en el sistema nervioso, problemas de desarrollo cerebral como discapacidad, retraso mental, problemas de atención, memoria, lenguaje, comportamiento e incluso hipertensión arterial en la infancia. También se han vinculado a casos de alteraciones en el sistema inmune e incluso cáncer.

¿Dónde se encuentran estos tóxicos? Y ¿en qué dosis son tóxicos?

Se encuentran en gran cantidad de los productos de uso cotidiano.

El problema es que hay millones de componentes nuevos que forman parte de los productos de uso cotidiano que se comercializan sin haber sido estrictamente analizados. Sí que es verdad que se establecen ciertos controles y ciertos límites para sustancias pero la toxicidad de un producto no es una cosa cuantificable ni común para todos; la toxicidad es relativa y sus efectos dependen de muchas variables. Ya lo decía Paracelso en el siglo XVI, “Todo es veneno y nada es veneno; todo depende de la dosis” y qué razón tenía. Hay infinidad de sustancias que forman parte de nuestro propio cuerpo y que sin embargo ingeridas en dosis altas pueden ser letales.

La toxicidad depende de varios factores: la concentración, tiempo de exposición, posibles interacciones con otros tóxicos a los que estamos expuestos, posible toxicidad acumulativa y cómo no, la suceptibilidad de cada individuo.

Pongamos un ejemplo sencillo: los parabenos, (se trata de un conservante ampliamente distribuido ya que es muy barato), se utilizan tanto en alimentación como en cosmética y se sabe que son tóxicos, y que actúan como disruptores endocrinos. Se han estado utilizando indiscriminadamente y es ahora cuando se empiezan a establecer límites (1,2). Sí, se han establecido unos máximos permitidos de dichas sustancias, aunque nos consta que muchos se siguen utilizando a niveles superiores (en cadenas de supermercados conocidas).

El problema de los límites de seguridad radica en varios puntos:

  1. Concentración: se establece un máximo de cada paraben, pero existen al menos 6 tipos de parabenos. Si se utilizan varios de ellos en un mismo producto estamos utilizando más de lo permitido, ¿no?
  2. Posibles interacciones: por otro lado NO se ha estudiado cómo interaccionan entre ellos, a lo mejor su grado de toxicidad es mayor si actúan juntos.
  3. Tiempo de exposición: no es lo mismo utilizar un champú que permanece en contacto con la piel unos minutos, si llega, que una crema de cara o una corporal que la ponemos por la mañana y hasta la noche o al día siguiente con la ducha no se va, el tiempo en contacto con la piel y por tanto de exposición al tóxico es mucho más elevada.

De todas maneras, no hay que alarmarse, el cuerpo humano tiene un estupendo sistema de defensa y de detoxificación, y tenemos la capacidad de eliminar parte de los tóxicos a los que estamos expuestos, aunque no todos. Pero existe una parte de la población en la que este sistema de detoxificación y defensa noestá activo al 100%, ¿se puede pues generalizar los límites de seguridad para toda la población?

Son muchos los factores a tener en cuenta; va a depender principalmente de la edad, madurez del individuo, capacidad de detoxificación, capacidad de defenderse y de la salud del individuo. Por ello, bajo mi punto de vista, establecer unos límites en términos de concentraciones de lo que es o no es tóxico a nivel general es una irresponsabilidad, si se ha demostrado que una sustancia es tóxica lo mejor es eliminarla de nuestro entorno y prohibir su uso utilizando alternativas más seguras.

Los grupos de mayor riesgo a la exposición a tóxicos y en los que debemos primar la vigilancia son:

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  1. Feto en gestación
  2. Lactantes de 0 a 6 meses
  3. Bebés hasta dos años
  4. Niños en edad de crecimiento
  5. Adolescentes, ya que sufren una segunda etapa de crecimiento elevada
  6. Personas con problemas de salud, inmunodeprimidasy con poca capacidad de detoxificación

En los grupos 1 y 2 recaerá en la madre la máxima responsabilidad, ya que los tóxicos a los que ella esté expuesta afectarán de manera directa a la salud de su bebé, tanto en la gestación como posteriormente en la lactancia materna.

¿Cuáles son estas sustancias?

Pues la verdad es que son innumerables, pero si tuvieramos que hacer un listado para empezar incluiría:
Parabenos, pfalatos, bisfenolA, dioxinas, nitratos, Hidrocarburos aromáticos, pesticidas, formaldehidos, nonifenoles, metales pesados, bifenilos policlorados y TABACO

El problema es que están ampliamente distribuidas, en los plásticos, los productos de limpieza, productos de cosmética, alimentación, juguetes, ropa, tabaco, contaminación del aire… y un largo sin fin. Pero eso da para muchos más posts que iré escribiendo más adelante, por el momento sólo quería introduciros en el mundo de los tóxicos.

Lola Quiles.

(1)http://ec.europa.eu/health/scientific_committees/consumer_safety/docs/sccs_o_132.pdf
(2)http://www.ocu.org/salud/cuidado-piel/noticias/parabenos-cosmeticos

2018-02-08T13:08:36+00:00 junio 1st, 2015|Crianza Natural, Kelia|

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